Respuesta al fatalismo
E l camino sentenciado a la muerte, sea por violencia o enfermedad, conlleva, sin fe, a la pérdida de toda esperanza. Esto resulta, como bien testimonia Viktor Frankl, abandono, resignación, la pérdida de sentido por vivir en armonía, gozando de la belleza, todo deseo se desmorona. He aquí el inicio y “triunfo” de la enfermedad o violencia (muerte). Entonces ¿dónde está el problema? En aferrarse a lo material, el ver, pensar, sentir esta vida física o meramente biológica como la única manifestación. Para demostrar lo dicho recurro al testimonio de aquellas personas enamoradas de Dios; es decir, de la vida espiritual, de la manifestación de otra forma de vida, de lo trascendente, de lo que está más allá de lo físico: los mártires, los kamikazes quienes, frente a la inminente muerte, dolor, violencia o enfermedad, aún estando sanos, no le temen a la muerte, hasta la “desean” porque tras ella vislumbran a su Señor, estar en esa vida divina, espiritual. Ya decía Platón que esta vida es apa...