PENSAR Y AMAR O AMAR Y PENSAR
Generación a generación, la forma de amar cambia; consecuencia de cómo vivimos y funciona la sociedad. Vivimos en una época donde buscamos la máxima libertad y felicidad, pero, al mismo tiempo, nos mostramos escépticos frente a compromisos y sacrificios. ¿Pensamos para amar? ¿Primero se ama, luego se piensa? O ¿las dos acciones van de la mano? O ¿mejor solo amar y no pensar? Toda persona enamorada no busca solo disfrutar. El amor es entrega total. No podemos controlar, ni saber lo que es el amor. Por tal motivo, al pensar amar procuramos cuidar dicha entrega para no salir herido, si se da el caso. Pero, si en el amor vivido brota la libertad y la confianza, en ese caso, se ama y luego se piensa. Bien lo dijo Cortázar (Rayuela): “Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos”. Quiere decir, si primero pensamos, idealizamos al amor; luego, si primero amamos, entonces sufrimos. De este modo, el amor implica exponerse y asumir un riesgo incontro...