Dios debe ir a la escuela Dios no es la religión. Y menos aún la asignatura de religión. Casi todos la han aprobado. Y algunos con nota. Pero a pocos se les nota que han tomado en serio a Dios. Si el fracaso escolar es preocupante, el fracaso de la asignatura de religión es clamoroso. ¿No será que esa asignatura hace lo que las demás, que da unos “conocimientos”, pero no transmite una “fe”? Ningún estudiante, por aventajado que sea, dice “yo creo en el teorema de Pitágoras”, sino que asegura “yo me sé el teorema de Pitágoras”. Como nadie dice “yo creo en Napoleón”, sino que afirma “yo sé lo que hizo Napoleón”. Me temo que, en el mejor de los casos, los muchachos, que acaban la escuela, salen de ella diciendo “yo sé que Dios es mi Padre”. Pero no estoy seguro de que afirmen “yo creo que Dios es mi Padre”, con todas las consecuencias que eso lleva consigo. Es más, estoy seguro de que casi todos los estudiantes se van de la escuela, del colegio, sin tomar en serio a Dios. ...