Toqué fondo...
No tengo ganas de comer, dormir, leer, ver televisión, navegar por la red, solo quiero oírte, saber qué haces, ¿dónde estás?..., ¿qué me pasa? ¿a esto llaman amor? Siento una gran tristeza, una soledad me invade, a nadie veo a mi lado habiendo personas que me rodean. Estoy purgando mi vida egoísta; nunca hasta hoy me sentí tan triste, tan solo, tan necesitado de alguien de carne y hueso que me ame, me toque, me hable, me enoje, me engría, me llame… me haga sentir querido. Las lágrimas se me escapan, no siento a Dios en mí. Estoy lejos de ti, muy lejos. Quiero gritar, llorar, correr, vivir para ti, por ti, en ti, contigo. A estas alturas de mi vida me llegó el amor del bueno, ahora sí que toqué fondo. Y tú, obediente a tus cosas e ideas, conforme tu propia historia, no te pronuncias, haces silencio, no dices nada. Mis oraciones, mis pobres oraciones son mi refugio. Saldré a caminar –me digo- pero la lluvia me detiene. El ambiente con sus libros son mi distracción; no me llaman la...