Dios en plena sociedad hedonista, materialista y vulgar
Nosotros, personas racionales, en todo momento asistimos a dos fenómenos contrapuestos. Por un lado buscamos con insistencia la felicidad dentro de las cosas caducas o materialistas; de allí que nos volvemos hedonistas porque solamente satisfacemos los cinco sentidos, que cuando se acaba dicho placer, entonces caemos en el vacío existencial. Por otro lado, buscamos con menos insistencia la paz espiritual en las cosas espirituales (ritos y cultos religiosos, new age, meditaciones, grupos de Zen, mantras…). El problema no está en que se busque por uno u otro lado la felicidad o la paz porque ambos objetivos no están fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. Lo que debemos hacer es buscar las herramientas precisas para sacar de lo más hondo de nuestro ser racionales aquello que llamamos realización plena y sentido de la vida. Agustín de Hipona (obispo del siglo V) ha buscado a Dios fuera de sí, en las cosas, ideas o formas de vida hedonista e individualista, y nada. Pero, luego ...