¿VERDAD ES LA REALIDAD?
Nuestra mente no captura la realidad
porque ella –mente- es trascendental, es decir, ve más allá de la realidad. Lo
más que puede hacer es elaborar sistemas de creencias a partir de lo que es: yo.
Mente es uno mismo, mente soy yo, mi yo. Entonces la mente está rodeada de las
experiencias, contexto y anhelos. Y la realidad solo es, sin recuerdos ni
anhelos. He ahí el dilema de la verdad, porque para unos es tal o cual cosa,
distinto para otros. Hablo de la verdad plena, no de esa verdad meramente
científica, que con sus dogmas sistémicos nos presentan la verdad conforme a la
realidad; pero, repito, el ser humano no es solo realidad presente, es realidad
pasada, realidad presente y realidad futura. El resultado es que todas las
personas creen estar en la verdad. Y en cierto modo es así: cada una tiene la
suya. Sin embargo, ninguna verdad sustentada por la mente es real. Es solo una
construcción mental, que proyecta fuera lo que ella percibe. Y de esa manera
crea un mundo acorde con sus propias creencias, juicios, preferencias.
Por tanto, tenemos esa creencia
que vivimos en la idea de que yo soy el centro del universo, la persona más
real e importante que existe. Todo lo que llamamos el mundo, en el sentido más
amplio del término- se encuentra fuera, lo que vivimos nosotros viene revestido
de una impresión de certeza inmediata e irrevocable. Empero, esa misma idea del
yo es ya una construcción mental, porque lo que llamamos yo no es sino un
pensamiento más, creado por la mente y sostenido por la memoria.
Qué es entonces lo real. Lo real
es lo que es. La vida sin más añadidos, que se despliega constantemente dando
lugar a infinitas formas. Del mismo modo que la materia es, en último término
energía, y esta a su vez es solo información (conciencia), todas las formas
que perciben nuestros órganos y que nuestra mente conceptualiza, no son sino vida. Ahora bien, la sabiduría consiste en reconocerse en
el plano profundo y, desde ahí, vivir el despliegue del mundo aparente, en un
sí constante a la vida, en un vivir el presente pensando en el futuro, no solo
vivir el presente, como hacen los animales, sino que vivimos el presente y nos
diferenciamos de los animales, porque nos proyectamos al futuro, recordando el
pasado, claro está.

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